La atención a las personas mayores avanza hacia un modelo cada vez más personalizado, coordinado y exigente en materia de calidad.
Un cambio que no solo afecta a la manera de prestar los cuidados, sino también a la forma de organizar los equipos, gestionar la información y acreditar cada actuación realizada.
El 27 de julio de 2026 se publicó en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía la Orden de 21 de julio de 2026, por la que se regulan los requisitos materiales, funcionales y de calidad necesarios para la puesta en funcionamiento y acreditación de los centros y servicios destinados a la atención de personas mayores.
La nueva regulación sustituye distintas normas aprobadas entre 1997 y 2007 y establece un marco común orientado a homogeneizar la calidad de los centros andaluces. La orden entrará en vigor veinte días después de su publicación y contempla diferentes plazos de adaptación para los centros que ya se encuentran autorizados o acreditados.
Aunque su desarrollo principal se centra en residencias, centros de día, centros de noche, viviendas tuteladas, centros de participación activa y complejos para personas mayores —y no constituye una regulación específica del Servicio de Ayuda a Domicilio—, su contenido señala con claridad hacia dónde evoluciona la gestión de los cuidados: más personalización, más trazabilidad, más coordinación y un uso mucho más riguroso de la información.
Estas son sus cinco principales implicaciones desde el punto de vista de la gestión.
La atención centrada en la persona se convierte en un modelo operativo
Uno de los pilares de la nueva regulación es la implantación efectiva del Modelo de Atención Integral Centrada en la Persona.
La norma no se limita a formular un principio general. Introduce instrumentos concretos como la historia de vida, el Plan Personal de Atención y Apoyo y la figura del profesional de referencia.
La historia de vida deberá recoger preferencias, rutinas, valores, experiencias y aspectos significativos de cada persona. Por su parte, el Plan Personal de Atención y Apoyo deberá establecer los objetivos, apoyos y acciones necesarios para mejorar o mantener su calidad de vida.
Además, estos documentos deberán revisarse y actualizarse periódicamente.
Esto supone pasar de una atención basada principalmente en tareas o prestaciones a una gestión en la que cada intervención debe responder a las necesidades y preferencias de la persona atendida.
Para conseguirlo, es imprescindible que los profesionales puedan consultar información actualizada, compartir observaciones y trabajar sobre una visión común del plan de atención.
El expediente digital deja de ser una opción
La orden establece que todos los centros deberán disponer de un registro de personas mayores en soporte digital y mantener un expediente individual, también digital, para cada persona usuaria.
Este expediente deberá integrar información identificativa, asistencial y contractual, así como el profesional de referencia asignado y el correspondiente Plan Personal de Atención y Apoyo.
La norma también obliga a mantener actualizada de forma permanente determinada información sobre las condiciones materiales, funcionales, económicas, estadísticas y de resultados en la Plataforma de Cesión de Datos de Centros de Servicios Sociales.
La digitalización, por tanto, no puede reducirse a trasladar documentos en papel a archivos electrónicos. La verdadera transformación consiste en disponer de información:
Estructurada y accesible.
Actualizada por los profesionales autorizados.
Conectada con la planificación de la atención.
Preparada para generar indicadores.
Disponible ante procesos de seguimiento, evaluación o inspección.
La tecnología se convierte así en una herramienta para garantizar la continuidad del cuidado y demostrar cómo se ha prestado cada servicio.
Mayor trazabilidad implica mayor responsabilidad sobre los datos
La nueva regulación dedica especial atención a la protección de los datos personales.
Las entidades titulares y gestoras deberán aplicar el Reglamento General de Protección de Datos, respetar el principio de minimización, definir correctamente sus responsabilidades y mantener un registro de las actividades de tratamiento.
En el sector de los cuidados se maneja información especialmente sensible: datos personales, sanitarios, familiares, sociales y relacionados con situaciones de dependencia.
Por ello, no basta con almacenar información. Es necesario controlar quién puede acceder a ella, qué modificaciones se realizan, cómo se conserva y qué medidas protegen su confidencialidad e integridad.
Las organizaciones deberán revisar no solo sus procedimientos asistenciales, sino también la seguridad de los sistemas tecnológicos con los que gestionan esa información.
La organización de los profesionales gana peso estratégico
La norma incorpora nuevas definiciones profesionales, refuerza el papel de los equipos de atención directa y establece ratios de personal para la autorización y acreditación de los centros.
También busca favorecer la continuidad de los equipos y asignar a cada persona mayor un profesional de referencia.
Este escenario incrementa la importancia de disponer de una planificación precisa de los recursos humanos. Cuadrantes, jornadas, perfiles profesionales, ausencias, sustituciones, formación y cobertura asistencial deben poder gestionarse de forma coordinada.
Cuando esta información se encuentra fragmentada entre hojas de cálculo, documentos y aplicaciones independientes, aumenta el riesgo de errores, duplicidades y falta de cobertura.
Una gestión digital permite anticipar necesidades, detectar incidencias y reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas, liberando a coordinadores y profesionales para acompañar mejor a las personas.
La calidad deberá acreditarse con información y resultados
La orden contempla protocolos asistenciales, planes de formación, programaciones anuales, memorias de actividad e indicadores de calidad.
No será suficiente con afirmar que se presta una atención de calidad. Será necesario contar con información que permita evaluar los resultados, identificar necesidades y revisar la planificación.
La trazabilidad adquiere aquí un valor esencial: ayuda a conocer qué se ha realizado, quién lo ha hecho, cuándo se ha producido una incidencia, cómo se ha respondido y cuál ha sido el resultado.
Este enfoque también resulta especialmente relevante para las administraciones públicas y entidades que externalizan servicios sociales, porque facilita el seguimiento de contratos, prestaciones e indicadores comprometidos.
¿Qué deberían hacer ahora las organizaciones?
La publicación de la orden abre un periodo de revisión y adaptación. Los centros ya autorizados o acreditados dispondrán, con carácter general, de doce meses para adaptar los requisitos funcionales y de veinticuatro meses para los requisitos materiales, con particularidades en materia de ratios de personal.
Los primeros pasos deberían centrarse en:
- Analizar los nuevos requisitos y determinar cuáles afectan a cada centro o servicio.
- Revisar la documentación y los protocolos existentes.
- Comprobar si los expedientes están realmente digitalizados, estructurados y actualizados.
- Evaluar los sistemas de planificación y gestión de profesionales.
- Revisar los permisos de acceso, la protección de datos y la trazabilidad.
- Establecer un calendario de adaptación, formación y seguimiento.
La tecnología no sustituye el análisis jurídico, organizativo o asistencial, pero puede facilitar enormemente su aplicación práctica.
Una señal para todo el sector de los cuidados
Aunque esta orden se dirige principalmente a los centros para personas mayores, sus principios también resultan relevantes para el futuro del Servicio de Ayuda a Domicilio.
La atención centrada en la persona, la continuidad de los profesionales, la coordinación con las familias, la actualización del plan de atención, la protección de los datos y la evaluación de resultados son retos compartidos por todo el ecosistema de los cuidados.
En este contexto, contar con herramientas especializadas ayuda a transformar las obligaciones administrativas en procesos de trabajo más sencillos, seguros y fiables.
Gesad es un software especializado en la gestión del Servicio de Ayuda a Domicilio, presente en más de 5.850 instituciones de toda España. Sus herramientas permiten centralizar la información, mejorar la planificación, coordinar profesionales y servicios, gestionar incidencias y reforzar la trazabilidad de la atención.
Porque digitalizar no consiste en poner más tecnología entre el profesional y la persona. Consiste en reducir la carga administrativa para dedicar más tiempo, atención y recursos a cuidar.
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