¿Sabías que, en contratos públicos de servicios sociales, puedes acreditar solvencia técnica apoyándote en la experiencia de un tercero… sin tener tú toda la trayectoria? Sí: la ley lo permite, siempre que ese tercero se comprometa a ejecutar la parte correspondiente del servicio. Es uno de esos secretos a voces de la contratación pública que marcan la diferencia entre competir o mirar desde la barrera.
Otra realidad poco comentada: en ayuda a domicilio (SAD) y otros servicios del tercer sector, los pliegos suelen exigir experiencia específica y capacidad operativa en el territorio. Y aquí llegan las dudas: ¿qué vale como experiencia? ¿Cómo se documenta? ¿Hasta dónde puedo subcontratar sin incumplir? Vamos a ordenar el tema, con foco en los servicios sociales y en lo que de verdad mira una mesa de contratación.
Solvencia técnica en servicios sociales: el porqué (y el para qué)
La solvencia técnica y profesional es la forma de demostrar que tu organización sabe y puede hacer lo que el contrato pide, con calidad y continuidad. En el ámbito de ayuda a domicilio, teleasistencia y atención en el hogar, tiene dos planos:
1) Qué has hecho: trayectoria verificable en servicios similares, volumen gestionado, tipología de usuarios, niveles de cobertura, continuidad del servicio, calidad entregada.
2) Con qué lo haces: equipo técnico y auxiliar, coordinación, protocolos, plataformas tecnológicas, sistemas de calidad (ISO, UNE 158301 para SAD), protección de datos y seguridad de la información.
La Administración quiere saber que, si te adjudica, no te vas a “estrenar” con su ciudadanía. Y también que, ante incidencias (bajas, picos de demanda, emergencias), tendrás capacidad de respuesta y respaldo organizativo.
Solvencia técnica vs. solvencia económica
Aunque van de la mano, no son lo mismo. La solvencia económica prueba estabilidad financiera (volumen de negocio, ratios, seguros), y la técnica muestra experiencia y medios. En muchos pliegos de servicios sociales se pide un volumen de negocio mínimo ligado al objeto del contrato y, además, experiencia específica en servicios análogos. Ojo: si el volumen exigido te queda grande, la ley admite justificarlo con alternativas (por ejemplo, mediante seguro de indemnización u otros indicadores), siempre que el pliego lo prevea.
El marco legal, sin paja: lo que realmente te van a pedir
La Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) marca el marco general. Luego, cada licitación concreta lo aterriza en el PCAP (pliego administrativo) y el PPT (pliego técnico). Puntos clave que verás una y otra vez:
– Experiencia previa acreditada: relación de servicios similares, importes, fechas, destinatarios (públicos o privados), y certificados de buena ejecución o conformidad. En SAD, es habitual que pidan volumen mínimo de horas/año o número de usuarios atendidos en los últimos años.
– Medios personales y organización: perfiles del equipo (coordinación, trabajo social, auxiliares), titulaciones exigibles, plan de formación, cobertura de turnos, atención fines de semana y festivos. Las ratios o requisitos del personal suelen estar referidos a normativa autonómica y al convenio sectorial.
– Medios materiales y tecnológicos: desde EPIs y flota, hasta plataforma de gestión del servicio, geolocalización de visitas, control de presencia, y canales de comunicación con usuarios y con el Ayuntamiento/Comunidad.
– Calidad y seguridad: certificados como ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001, ISO 27001 (si gestionas datos sensibles), y referencia a UNE 158301 en SAD. Protección de datos y, si procede, cumplimiento del Esquema Nacional de Seguridad cuando integras con sistemas públicos. Spoiler: no basta con “lo tengo”; hay que demostrar cómo lo aplicas en el servicio licitado.
– Habilitación/autorización: en servicios sociales, muchas CCAA exigen estar inscritos y acreditados en su Registro de Entidades, Centros y Servicios Sociales. Si subcontratas, el subcontratista también debe estar habilitado para ese territorio.
Cómo acreditar la solvencia técnica sin perderte en papeles
La fórmula más habitual es el “combo” de experiencias + medios + calidad. Recomendación práctica: crea un dossier de solvencia vivo y actualízalo trimestralmente. Sí, esa tabla interminable de servicios realizados que nadie quiere rellenar… hasta que hay que presentar una licitación en 48 horas.
Experiencia: prepara una “lista corta” de proyectos comparables (SAD, teleasistencia, atención domiciliaria) con importes, población atendida, niveles de dependencia, territorio, indicadores de calidad y contacto del cliente para validar. Incluye certificados de buena ejecución; en privados, cartas firmadas; en públicos, certificados de conformidad.
Equipo y organización: aporta organigrama, perfiles y CV de roles clave (dirección técnica, coordinación, trabajo social), acreditaciones/carnets, planes de sustituciones y protocolo de incidencias. La Administración valora mucho la capacidad de continuidad en festivos y la cobertura de picos.
Calidad y mejora continua: además de certificados, muestra evidencias: resultados de encuestas de satisfacción, indicadores de puntualidad y cobertura, lecciones aprendidas, auditorías internas. Si tienes UNE 158301 para SAD, explícalo en 10 líneas: qué procesos clave cubre y cómo lo verificas.
Tecnología: describe brevemente tu plataforma de gestión (control de presencia, alertas, turnos, comunicación con profesionales y familias, informes para el Ayuntamiento) y los controles de seguridad aplicados. Aquí, menos marketing y más trazabilidad real.
Truco profesional: experiencia alineada con el pliego
No es solo “tener” experiencia, sino alinearla con el objeto y alcance del contrato. Si el pliego enfatiza atención a grandes dependientes en zona rural, prioriza casos similares (cobertura geográfica, tiempos de desplazamiento, coordinación con servicios sanitarios). Si pondera sostenibilidad y estabilidad laboral, destaca planes de formación y medidas de conciliación recogidas en tu política interna y en el convenio.
Subcontratación: lo que puedes delegar (y lo que no)
La subcontratación está permitida salvo prohibición o limitación en el pliego. Eso sí, hay reglas claras:
– Responsabilidad: el contratista principal responde ante la Administración de lo que haga (o no haga) el subcontratista. Traducido: si falla el subcontratista, fallas tú.
– Comunicación y límites: debes comunicar qué parte subcontratas, a quién y en qué condiciones. Los pliegos pueden limitar el porcentaje total subcontratable o señalar tareas nucleares de ejecución obligatoria por el adjudicatario.
– Requisitos del subcontratista: mismas condiciones de habilitación y ausencia de prohibiciones de contratar. En servicios sociales, que esté inscrito/acreditado en el registro autonómico correspondiente y cumpla el convenio aplicable.
– Pagos a subcontratistas: se exige transparencia en plazos y, en ocasiones, pago directo o mecanismos de control. La Administración no quiere que la cadena de valor se rompa por tensiones de tesorería.
Acreditar solvencia con “medios externos” no es lo mismo que subcontratar
Puedes apoyarte en la solvencia de terceros para presentarte a una licitación: ese tercero aporta su experiencia o medios y firma un compromiso de disponibilidad. Si la solvencia se refiere a capacidades que implican cualificación específica (por ejemplo, profesionales titulados), ese tercero deberá ejecutar directamente la parte del contrato vinculada a esa solvencia. Es decir: o subcontratas o haces UTE; lo que no cabe es “prestar” experiencia sin estar ahí cuando toque trabajar.
Elegir y controlar subcontratistas en SAD
Selecciona subcontratistas con experiencia real en el territorio, homologaciones al día y procedimientos compatibles con los tuyos. Acuerda SLAs medibles (tiempos de respuesta, cobertura mínima, ratios de sustitución) y audita mensualmente indicadores y satisfacción. Sí, suena a “corporativo”, pero evita sorpresas el día que el Ayuntamiento pida explicaciones.
Particularidades autonómicas que influyen en tu solvencia
Aunque la LCSP es estatal, los servicios sociales son competencia autonómica. Por eso encontrarás matices relevantes por comunidad autónoma:
– Registros y acreditación: muchas CCAA exigen inscripción previa para prestar SAD o teleasistencia. Comprueba requisitos de habilitación (medios mínimos, plan de calidad, protocolos) y plazos de resolución. Sin esa acreditación, tu solvencia “no cuenta” a efectos prácticos.
– Ratios y perfiles profesionales: hay territorios con requisitos específicos de coordinación por número de usuarios, formación mínima de auxiliares o acreditaciones complementarias. Léete bien el PPT y la normativa autonómica citada.
– Subrogación de personal: en SAD es frecuente la subrogación por convenio colectivo. Impacta en costes desde el día 1 y, por tanto, en tu solvencia económica. Calcula bien plantilla subrogable, antigüedades y pluses antes de pujar. Tu oferta técnica parecerá brillante… hasta que descuadre el presupuesto.
– Idioma/cooficialidad y arraigo: en algunas CCAA se valora atención en lengua cooficial o conocimiento del tejido local. Afecta a la capacidad real de despliegue y a la calidad percibida.
Errores frecuentes que tumbaron (o complicaron) buenas ofertas
- Confundir “experiencia similar” con “cualquier servicio social”. El pliego suele acotar.
- Aportar certificados sin firma válida o sin datos de alcance (usuarios, horas, importes).
- No acreditar habilitación autonómica del subcontratista. Luego llegan las prisas.
- Prometer tecnología sin evidencias de uso real ni protocolos de soporte 24/7.
- Olvidar la subrogación en el análisis de costes y capacidad operativa inicial.
Cómo lo hacemos en Gesad: solvencia y subcontratación con datos, no con promesas
En Gesad, vivimos a diario la realidad de las licitaciones de servicios sociales. Por eso, cuando hablamos de solvencia técnica, lo hacemos desde la práctica. En nuestra empresa nos asociamos con este tema de forma natural: ayudamos a proveedores y administraciones a demostrar con trazabilidad lo que exigen los pliegos y a gestionar la subcontratación con control fino.
¿Cómo? Nos apoyamos en estas palancas:
- Trazabilidad operativa: registro de visitas, control de presencia, planillas y sustituciones con evidencia horaria y geolocalizada, para convertir la ejecución diaria en indicadores de calidad auditables.
- Cuadros de mando de solvencia: horas atendidas, tiempos de respuesta, continuidad, incidencias y satisfacción, listos para adjuntar a expedientes o a requerimientos.
- Gestión de subcontratistas: perfiles, habilitaciones, SLAs, documentación y caducidades con alertas. Porque la mejor subcontratación es la que no da titulares.
- Seguridad y cumplimiento: alineados con buenas prácticas de protección de datos y seguridad de la información. Cuando el pliego pide “ENS/ISO”, hablamos su idioma.
Nuestra filosofía es simple: menos prometer, más evidenciar. Y sí, también reducimos el “deporte olímpico” de perseguir certificados a última hora.
Checklist exprés antes de presentar tu solvencia
- ¿Tu experiencia es comparable en alcance, perfil de usuarios y territorio?
- ¿Tienes certificados de buena ejecución actualizados y verificables?
- ¿El equipo propuesto cumple titulaciones y ratios autonómicas?
- ¿Tu plataforma tecnológica cubre lo que el PPT exige (presencia, alertas, reporting)?
- Si subcontratas, ¿están acreditados y has definido tareas y SLAs claros?
- ¿Has gestionado la subrogación y su impacto en tu capacidad operativa?
- ¿La documentación está ordenada y lista para un requerimiento de 48 horas?
Guía práctica de documentos que suelen pedir (y cómo presentarlos bien)
– Relación de servicios similares (3-5 años): tabla con objeto, entidad contratante, importes, fechas y alcance. Añade breve descripción de población atendida y resultados de calidad. Si puedes, vincula un certificado por cada línea.
– Certificados de buena ejecución: firma y cargo, fecha, periodo ejecutado, importe o volumen (horas/usuarios) y juicio de conformidad. Evita certificados genéricos. La claridad reduce requerimientos.
– Equipo técnico: organigrama y CV de roles clave, con titulaciones y funciones. Adjunta planes de guardias y cobertura en festivos.
– Calidad y seguridad: copias vigentes de certificaciones, alcance aplicable al servicio y procedimientos operativos vinculados (no todo el manual; lo justo y demostrable).
– Compromiso de disponibilidad de medios externos (si procede): claro en alcance, duración y responsabilidad. Y que esté firmado por quien corresponde, no por “Alguien, S.A.” sin poderes.
Un apunte sobre pymes, ONG y cooperativas: competir sin complejos
En servicios sociales, muchas pymes y entidades del tercer sector tienen experiencia valiosa pero fragmentada. Buenas noticias: puedes sumar UTE, recurrir a medios externos con compromiso de ejecución, o subcontratar partes no nucleares. La clave es la coherencia: que tu propuesta técnica y tu solvencia cuenten la misma historia de capacidad real. Y recuerda: algunos contratos de servicios sociales tienen régimen específico y criterios cualitativos donde el valor social y la calidad pesan de verdad. Aprovéchalo.
Cierre: menos misterio, más método
La solvencia técnica y la subcontratación no son un laberinto si aplicas método: entiende el pliego, alinea experiencias, demuestra medios y controla a tus socios. Y si quieres pasar de promesas a evidencias, en Gesad estamos para ayudarte a convertir tu día a día en datos que hablan solos. ¿Próximo paso? Revisa tu dossier de solvencia esta semana y detecta un hueco de mejora. Una hora de orden hoy puede ser la diferencia entre “presentada” y “adjudicada”. Sí, así de poco glamur y así de efectivo.
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